Desde su ya lejana primera versión, este Manual tuvo el objetivo de proporcionar a los sectores populares elementos conceptuales y operativos que les permitieran alcanzar una verdadera autogestión cultural, libre de las interferencias que a menudo persiguen otros fines. El interés por esta obra, lejos de desvanecerse con el tiempo, fue en continuo crecimiento, atrayendo además a los especialistas en ciencias sociales, que lo han usado y lo usan para apuntalar su praxis. Ello indujo a Adolfo Colombres, ya entrado el siglo xxi, a reescribirlo casi por completo, para ajustarlo a los nuevos lenguajes y situaciones, incluyendo una serie de temas que cobraron gran relieve en los últimos tiempos.

El Nuevo manual del promotor cultural se consagra a revisar todo aquello que necesitan saber quienes desean descolonizar la parcela de mundo que les toca, y contribuye desde ahí a la guerra de imaginarios que libra hoy la humanidad para defender su herencia cultural de una nueva forma de barbarie dispuesta, esta vez sí, a arrasar todo.

Decía Martí que ser radical es ir a la raíz de los problemas. Sin embargo, este legítimo afán de verdad suele ser visto hoy como sospechoso por algunos medios académicos, convertidos en aduanas ideológicas que, con el pretexto de adecuarse a la "nueva época", ahondan cierta complicidad de las ciencias sociales con prácticas colonialistas. La cultura no se entiende aquí como un "jugar en el bosque mientras los lobos no miran"; no es un lustroso adorno, sino la conciencia de un ser en el mundo, de un ser -sobre todo en el caso de los sectores marginados- desgarrado por procesos de dominación que degradan en pocos años las construcciones simbólicas tejidas lentamente a lo largo de la historia, como expresión de su humanidad.

El volumen I se detiene en una serie de conceptos teóricos que es necesario conocer para enmarcar debidamente la acción cultural, desde el mismo concepto de cultura y la interacción de las distintas formas que asume, a las políticas culturales, pasando por conceptos tales como identidad, arte popular, diversidad cultural, globalización, dominación cultural y cambio cultural. A modo de cierre, una antología documental y extractos del pensamiento antropológico e indígena nos permiten apreciar la inscripción de esta obra con el pensamiento libertario de América y el mundo.

El volumen II está consagrado por completo a la acción práctica, con una teoría aplicada a ella que va desde el concepto de promotor cultural y sus funciones al trabajo específico en cada una de las áreas y contextos sociales que se definen. Se detiene asimismo en la investigación cultural, en la organización adecuada a este tipo de desarrollo, y sobre todo en una teoría de la programación con sentido estratégico. Se completa con una serie de guías y formularios que facilitan la tarea.