Se cumplen 50 años de la publicación del libro de Fuentes y trato de buscar en mis recuerdos,qué queda de esa lectura de cuando estaba yo en la prepa. (Aullidos de coyote:Auuuuu, Auuuuu) hace como 40 años. Alejandro de la Mora nos daba la clase de Literatura mexicana y nos incitaba a leer a Arreola, a Traven, a Rulfo y a Fuentes. Recuerdo la Parábola del trueque de Arreola, los cuentos de Traven, Los de Abajo de Azuela y La región mas transparente.
Veamos los recuerdos. El título me gustaba, hacía pensar en una Ciudad de México de privilegio, donde podías ver los Volcanes, como de hecho nos tocó vivirlo como estudiantes de la Facultad de Ciencias: subir a la Torre de Ciencias a ver los Volcanes. De la historia recuerdo muy poco. Una sociedad mexicana que como diría Cantinflas: Como que quiere y no puede, como que puede y no quiere, como que arranca y no arranca. Fiestas y reuniones de intelectuales que se la pasan suspirando por Europa y de europeos que viven a cuerpo de rey en México como Ugo Conti, el inolvidable personaje de Casi el Paraiso. Recuerdo una frase que dice más o menos que los Europeos cuando no se encuentran bien en su País hablan de ir la-Bas es decir venir a América, a México pero una vez que aquí no se encuentran bien ya no hay un la-bas a donde partir.
Recuerdo los nombres, aunque no tanto los personajes de Pimpinela de Ovando y de Ixca Cienfuegos, obsesionado con la identidad del mexicano y que me parecía una proyección de laangustia de Fuentes, Mexicano educado enotros países.
Sin embargo el pasaje que mas recuerdo es una discusión entre Robles, un antiguo revolucionario enriquecido en los negocios de la posrevolución que se convierte en banquero y que a mí me hacía pensar en Aarón Saenz y Zamacona un profesor, intelectual de Izquierda, que hubiera podido ser Gumaro, el personaje de Rius. La discusión es acerca de lo que hay que hacer con este país. Robles defiende el derecho de libre empresa y Zamacona aboga por los pobres. El debate, lo va ganando Robles y uno va sintiendo angustia de ver que la nobleza de Zamacona no va teniendo argumentos contra el cinismo de Robles. Robles le dice algo así como: “Los intelectuales se la pasan, pensando. No amigo, hay que hacer cosas, nosotros hicimos este país, construimos sus instituciones” y uno se queda pasmado ante la esterilidad del universo de las ideas de Zamacona y el cinismo autocomplaciente de la casta de poderosos, producida por la revolución mexicana.
Este pasaje se me quedó. Varios años mas tarde, viviendo en Toulouse, cuando daba clases de Español, lo usaba como texto para la comprensión de lectura. Por cierto que la novela de Fuentes traducida al francés es como del doble de volumen, por las múltiples notas de pie de página, para dar contexto al relato.